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Nuestra Historia

Conoce la trayectoria de nuestro cuerpo de Bomberos de San Bernardo

Actualizado: 03 de August, 2026

El pueblo de San Bernardo, se fundó en el año 1821 como una expresión concreta del proyecto impulsado por el Director Supremo Bernardo O'Higgins, quien encomendó su establecimiento a Domingo Eyzaguirre y Arechavala e Ignacio Gandarillas, con el propósito de articular el territorio y fortalecer la conectividad hacia el sur del país. Emplazada sobre los antiguos llanos de Lepe y al abrigo de los cerros de Chena, la naciente ciudad fue trazada bajo el orden clásico del plano damero, organizando su vida en torno a una plaza de armas desde la cual extendía sus principales calles y cobijaba sus instituciones. Así, desde su origen, San Bernardo no solo respondió a una necesidad geográfica, sino que encarnó una visión de ciudad: ordenada, estratégica y profundamente vinculada al desarrollo de la naciente República de Chile.

El 8 de diciembre de 1903, un amago de incendio en la parroquia del pueblo, ocurrido durante la misa de la Inmaculada Concepción, altero la tranquilidad de la comunidad. Más que la magnitud del siniestro, lo que quedó al descubierto fue la vulnerabilidad del pueblo distanciado por más de 21 kilómetros de distancia con el Cuerpo de Bomberos más próximo, que ante una emergencia podía asistir a prestar apoyo solo con disponibilidad férrea.

Entre quienes comprendieron con mayor claridad la gravedad de aquella carencia se encontraba Frantz Dupré, comerciante de origen francés, antiguo miembro de la Cuarta Compañía Pompe France del Cuerpo de Bomberos de Santiago. Desde su escritorio en el Hotel San Bernardo espacio que operaba como centro de encuentro de la vida social local, extendió una invitación que marcaría el inicio de una nueva etapa para el pueblo:

“Se invita a los vecinos para fundar una Compañía de Bomberos para adelanto y progreso de la comunidad, en el escritorio de quien suscribe”.

El 12 de diciembre de 1903 se realizó la primera reunión en el Hotel San Bernardo, pero la masiva concurrencia obligó a postergar la decisión final. Así, el 20 de diciembre de ese mismo año, en dependencias de la gobernación del Departamento de la Victoria, se formalizó solemnemente la fundación de la Primera Compañía de Bomberos de San Bernardo, Bomba Bernardo O’Higgins y del Cuerpo de Bomberos de San Bernardo.

La primera oficialidad, encabezada por Frantz Dupré como Director y por Francisco de la Cerda del Pedregal como Capitán, dio inicio a un proceso de organización marcado por la disciplina, la claridad de propósito y una notable capacidad de gestión, cabe destacar que los cargos de Director y Capitán de la Primera Compañía hacían las veces de Superintendente y Comandante para efecto de las comunicaciones recibidas de otros Cuerpos de Bomberos o instituciones.

De este modo, puede afirmarse con propiedad histórica que la fundación de la Primera Compañía y el nacimiento del Cuerpo de Bomberos constituyen un mismo impulso originario, una misma voluntad organizada que, con el tiempo, adoptaría formas más complejas con una estructura superior sobre las Compañías como unidades operacionales, pero que en su primera etapa era innecesaria.

Desde sus primeros días, la Compañía no solo se abocó a la respuesta ante emergencias, sino también a la construcción de una institucionalidad sólida. Se redactaron reglamentos, se organizaron turnos, se dividió el pueblo en sectores operativos y se gestionó la instalación de los primeros grifos en coordinación con la autoridad local.

El esfuerzo material fue igualmente significativo. Se adquirieron mangueras, hachas, escalas y los primeros carros entre ellos el “gallo” y la bomba San Bernardo, de la cual se recibió una importante donación del Voluntario de la Primera Compañía y Presidente de la República Emiliano Figueroa Larraín.

El 4 de junio de 1904, se suena la primera alarma de incendio en la interacción de las actuales calles Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme con Calle Maipú.

A partir de entonces, la Compañía se transformó en un actor central de la vida pública sanbernardina. Su participación no se limitó a los incendios: en 1905, durante la crisis social derivada de la huelga de la carne, asumió funciones de resguardo del orden, bajo el mando de Santiago Mac-Lean Gabler, demostrando una vez más su compromiso con la estabilidad de la comunidad.

El crecimiento del pueblo, sin embargo, comenzó a tensionar la capacidad operativa de la única compañía existente. La expansión territorial y el aumento de la población hacían evidente la necesidad de contar con nuevas unidades que permitieran una respuesta más eficiente.

En efecto, el 10 de junio de 1017, se reestructura el Cuerpo de Bomberos de San Bernardo, creando los cargos de oficiales generales (Superintendente y Comandante). Dos días después de aquel evento, se funda oficialmente la Segunda Compañía - Salvadora y Guardia de la Propiedad, “Bomba Domingo Eyzaguirre y Arechavala”, compañía de ganchos, hachas y escalas que venía a complementar el trabajo de extinción de incendios de la Primera.

Durante los primeros años de la nuestra estructura del Cuerpo de Bomberos, el cuartel de la Primera Compañía, ubicado en calle Ramón Freire, no solo sirvió como asiento de su propia unidad, sino que albergó también al Cuartel General, a la Comandancia y a la naciente Segunda Compañía, constituyéndose en el verdadero núcleo organizador de la actividad bomberil en San Bernardo. En este período inicial, la conducción superior recayó en figuras estrechamente ligadas al impulso fundacional: el primer Superintendente fue Santiago Mac-Lean Gabler, fundador de la Primera Compañía, mientras que la Comandancia fue ejercida por Carlos Rogers, fundador de la Segunda Compañía. Las gestiones del Cuerpo de Bomberos se orientaron a dotar de operatividad real a su Segunda Compañía, impulsando la adquisición de equipamiento esencial: ganchos, hachas, escalas y un carro, así como a la elaboración de un Reglamento General que permitiera establecer un marco orgánico, disciplinario y funcional para la institución en su conjunto.

El 18 de septiembre de 1930, el Cuerpo de Bomberos enfrentó por primera vez el dolor irreparable del sacrificio en acto de servicio. A las 21:35 horas se declaró una alarma general por un incendio en la Maestranza de Ferrocarriles del Estado, donde ardía un carro de durmientes fuera de servicio. Hasta el lugar concurrieron la Primera y la Segunda Compañía, desplegando sus esfuerzos en un trabajo arduo que se prolongó por cerca de cuarenta y cinco minutos. En medio de aquella faena, el cabo segundo de la Primera Compañía, Juan Guzmán Ortiz quien había llegado incluso a pie, extenuado por la premura del llamado cayó repentinamente inconsciente producto del intenso esfuerzo físico. Fue asistido de inmediato por el cirujano y voluntario don Luis Sepúlveda Salvatierra, y trasladado al Hospital Parroquial, pero los esfuerzos por salvarle la vida resultaron infructuosos. A las 23:15 horas de esa misma noche, fallecía a causa de una afección cardíaca agravada por el servicio, convirtiéndose así en el primer mártir del Cuerpo de Bomberos de San Bernardo, símbolo imperecedero de la entrega total y desinteresada que exige el deber bomberil.